El cine desde sus orígenes hasta la actualidad ha sido un excelente medio de difusión de ideas, hoy en día y gracias también a internet(aunque les duela a ciertos sectores) llega a casi todos los rincones del planeta. Esta globalización del séptimo arte permite además abrir ventanas a otras culturas en las que además se ven reflejadas en él todo lo referente a los seres humanos, sus preocupaciones,sus miserias y sus grandezas... Por ello el cine es un instrumento formidable y muy eficaz para la formación,fiel reflejo de la sociedad en la que nos movemos, puente entre culturas alejadas geográficamente pero que se nos acercan a la pantalla ,asomándose a nosotros, espectadores involucrados o no. Como material didáctico en el aula el cine es tan rico en temática como útil por su capacidad comunicativa, es un lenguaje universal que ha trascendido más allá del mero entretenimiento para convertirse además en un potencial tutor.Valga como ejemplo la página creada por Enrique Martínez-Salanova Sánchez titulada Cine y Educación ( http://www.uhu.es/cine.educacion/cineyeducacion/index.htm ), el autor de tan interesante y bien preparada página es profesor,antropólogo y técnico de la Educación,escritor y dibujante,vicepresidente del Grupo Comunicar y subdirector de la revista científica del mismo nombre.
De diseño atractivo muy bien estructurada y de fácil manejo esta página repasa numerosas temáticas sociales y cómo han sido reflejadas en el cine, sirviendo como apoyo didáctico a la hora de abordar diferentes problemáticas por parte de profesores y alumnos. En ella se pueden encontrar métodos didacticos,dinámicas de grupo,evaluación...todos ellos girando alrededor del cine como médio educativo e instrumento formativo utilísimo.

Entre los témas sociales tratados en cine y educación está el fenómeno migratorio, para ello se apoya en películas ya clásicas y que reflejan la España de los emigrantes de la postguerra como la aldea maldita (1942) de Florian Rey; Surcos (1951) de Juan Antonio Nieves Conde. Más actuales las celebradas Cosas que dejé en la Habana (1999) de Manuel Gutierrez Aragón; Flores de otro mundo (1999) de Icíar Bollaín y la recomendable Un franco,14 pesetas (2006) de Carlos Iglesias.
Para finalizar el bloque dedicado a los fenómenos migratorios el autor hace repaso a algunos documentales como Balseros (2002) de Carles Bosc y el premiado 14 kilómetros (2oo7) del realizador Gerardo Olivares ganador de la Espiga de Oro en la semana de Cine de Valladolid.
Otro bloque está dedicado al Cine y Discapacidad. En él analiza cómo ha tratado y reflejado el cine a los discapacitados, su lucha por la superación y por conseguir sus derechos en una sociedad que a veces pone más trabas y dificultades sin pensar en ellos. El milagro de Ana Sullivan (1962) de Arthur Penn narra la verdadera historia de una niña sorda y ciega que aprende a comunicarse y hablar gracias al apoyo de su institutriz.
El hombre elefante (1980, David Lynch); Mi pié izquierdo (1989, Jim Sheridan) o Planta 4ª (2003, Antonio Mercero) son otras películas que tratan el tema de la discap
acidad.

La violencia de género está muy bien representada por las excelentes películas Te doy mis ojos (2003, Icíar Bollaín) y Sólo mía (2001, Javier Balaguer), ambas representando de manera rotunda y clara la lacra social, violenta y cruel, que padecen numerosísimas mujeres día a día por el mero hecho de ser mujer.
Este bloque titulado Cine y Violencia hacia las Mujeres está además documentado con vários análisis de secuencias de dichos filmes y fragmentos de los guiones aportando un valisísimo material para elaborar un debate profundo del tema.

Para terminar, otro bloque interesante es el que abre el debate en torno a la eutanásia, para ello el autor de la página introduce y analiza, entre otros, dos películas fundamentales, Johnny cogió su fusil (1971, Dalton Trumbo) y Mar adentro (2004, Alejandro Amenabar), basada esta última en la figura de Ramón Sampedro, que pasó 25 años tetrapléjico y que dejo numerosos escritos sobre su padecimiento y circunstancias.

"Su mirada y mi mirada
como un eco repitiendo, sin palabras:
más adentro, más adentro,
hasta el más allá del todo,
por la sangre y por los huesos.
Pero me despierto siempre
y siempre quiero estar muerto
para seguir con mi boca
enredada en sus cabellos."
Ramón Sampedro.
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